La Floresta es un balneario miserable. Y definitivamente, esa es la palabra que lo describe con más precisión.
Es un pueblito chico, con dos panaderías, dos placitas, una fábrica de pastas y maquinitas para los nenes chicos. Hay un restorán de lujo, con cena show bailable todos los sábados. Sólo podés salir de día, porque de noche hay tantos planchas que no podés respirar del tufo a faso que hay.
Y por supuesto, la abominable playa. Playa de mañana, de tarde, de noche (los planchas deben tenerle miedo al agua). La grasa del bronceador, el bloqueador pegajoso, la arena que vuela y se pega al bloqueador, los bichitos que te caminan por las piernas cuando te tirás a dormir, la mano que te queda pegajosa, grasosa, con arena y jugo de bicho cuando te pegás un manotazo para escrachar al insectito que te camina por la pierna, la sombrilla que se vuela, la estera que se te llena de arena, el agua que está fría, los pelos que se te escapan del traje de baño, etc.
Odio la playa. Y la de La Floresta es tan playerosa que la odio más que cualquier otra playa sobre la faz de la tierra.
Pero, si hay algo peor que la playa, es cuando llueve.
El lugar en el cual me estoy quedando es comúnmente conocido como "el hotel en forma de torta de cumpleaños". El lugar no funciona más como un hotel, los apartamentos ahora son de "particulares", y unas pequeñas casitas que antes era donde vivían los empleados (y que antes era un cementerio charrúa [MENTIRA]) ahora son alquiladas por las inmobiliarioas locales, que las cobran como si fuera una casa de 3 pisos en Pta. del Este.
Los ranchos poligrillos estos en los que estoy viviendo tienen dos ambientes: un cuarto con una cama matrimonial y un cuarto dividido con un tabique que separa el hall/living/comedor de la cocina, además de un baño. En la cocina hay también una cucheta. Yo duermo en la de arriba, y mi abuela en la de abajo.
Este año pusieron televisión y, de yapa, el cable. Alguien en el ex-hotel tiene adsl y un router, y si me siento en el patio de mi ranchito tengo internet gratis.
Ahora está lloviendo, hay un viento horrible y estoy abrigada hasta el apéndice, con mi cangurito preciado con el cierre roto y no puedo cerrarlo, el pelo mojado y sin internet en la seguridad y el calor del rancho poli.
Por lo demás, La Floresta es mi lugar favorito sobre la tierra. La veo como mi verdadera patria, ya que acá fui concebida.
~LRA
lunes, 16 de febrero de 2009
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